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Resuelven el enigma del asteroide 1950 DA

martes, 19 de agosto de 2014


En investigaciones previas, se ha constatado un intrigante fenómeno acerca de algunos de los asteroides que son montones apenas cohesionados de “escombros” unidos entre sí por la gravedad y la fricción. El asteroide 1950 DA está girando tan rápidamente sobre sí mismo que ni la gravedad ni la fricción podrían evitar que se fragmentase.

Su velocidad de rotación es más rápida que la velocidad máxima permitida por el límite de ruptura marcado por su densidad. Esto significa que si solo la gravedad y la fricción estuvieran actuando para mantener unida esta pila de “escombros”, como se creía que ocurría, ya se habría desgajado en trozos. De hecho, su rotación es tan rápida que en su ecuador, 1950 DA experimenta lo que se puede calificar como gravedad negativa. Si un astronauta intentara mantenerse de pie sobre esta superficie, saldría volando hacia el espacio a menos que se anclase al terreno.

Entonces, ¿por qué no se fragmenta este asteroide? ¿Qué fuerza lo impide?

[Img #21744]El enigma parece que se ha resuelto ahora, gracias a una investigación realizada por el equipo de Ben Rozitis, Eric MacLennan y Joshua Emery, de la Universidad de Tennessee en la ciudad estadounidense de Knoxville.

Aclarar el enigma tiene una importancia que va mucho más allá de lo meramente académico, ya que ese asteroide es de los que pueden pasar muy cerca de la Tierra e incluso podría llegar a colisionar con ella.

1950 DA fue descubierto el 23 de febrero de 1950. Fue observado durante 17 días y después dejó de poder ser visto durante medio siglo. Entonces, un objeto descubierto el 31 de diciembre de 2000 fue reconocido como el largamente perdido 1950 DA.

Se realizaron observaciones de radar entre el 3 y el 7 de marzo de 2001, durante el acercamiento del asteroide a unos 7,8 millones de kilómetros de la Tierra (una distancia 21 veces más grande que la que separa la Tierra de la Luna). Los ecos de radar revelaron que la forma del astro es la de un esferoide ligeramente asimétrico, con un diámetro medio de 1,1 kilómetros. Las observaciones ópticas mostraron que el asteroide daba una vuelta completa sobre sí mismo una vez cada 2,1 horas, el segundo ritmo de giro más rápido observado para un asteroide de este tamaño.

Cuando se incluyeron las mediciones de radar de alta precisión en un nuevo cálculo sobre su órbita en relación con la de la Tierra, se descubrió que existe la posibilidad de que el astro pase peligrosamente cerca de la Tierra el 16 de marzo de 2880. Los resultados del análisis realizado por el equipo de Jon Giorgini de la NASA y presentados públicamente en 2002, determinaron que la probabilidad de impacto es de casi 1 entre 300, y probablemente incluso menor si se tiene en cuenta lo que se sabe sobre el asteroide hasta ahora. Como mucho, esto podría representar un riesgo un 50 por ciento más grande que el peligro promedio de todos los demás asteroides de la época actual hasta el 2880. 1950 DA es el único asteroide conocido cuyo peligro podría estar por encima de ese nivel promedio.

Sin embargo, estos son los valores máximos. Los análisis indicaron que la probabilidad de colisión para 1950 DA está mejor descrita indicando que se halla en un rango que va del 0 al 0,33 por ciento. El límite superior podría incrementarse o disminuirse a medida que se analice la nueva información disponible. En cualquier caso, no es cierto que esa colisión sea segura como se ha afirmado de manera equivocada y un tanto sensacionalista en algunos medios en fechas recientes.

Tras el impacto en febrero de 2013 de un diminuto asteroide en Chelyabinsk, Rusia, la gente está más concienciada sobre el peligro de la caída de objetos de este tipo en la Tierra, y por parte de las autoridades y la comunidad científica hay un renovado interés en averiguar cómo afrontar el peligro potencial del impacto de un asteroide. Conocer a fondo qué mantiene de una pieza al asteroide 1950 DA y a otros similares puede aportar información decisiva con la que confeccionar estrategias eficaces para protegernos de impactos futuros de estos astros.

La nueva investigación a cargo del equipo de Rozitis revela que el asteroide se mantiene unido por fuerzas cohesivas del tipo conocido como fuerzas de Van der Waals.  La presencia de tales fuerzas de cohesión ya se predijo para pequeños asteroides, pero nunca, hasta ahora, se habían obtenido evidencias concluyentes.

Las fuerzas de Van der Waals operan entre moléculas, a distancias muy pequeñas, y afectan a casi cualquier material.

La clave para que dichas fuerzas tengan un papel tan importante en 1950 DA es la baja fuerza de gravedad del asteroide. Al ser tan débil, las fuerzas de Van der Waals pueden rivalizar en influencia.

El hallazgo aporta información importante para poner en marcha eventuales planes encaminados a desviar este asteroide u otros parecidos en rumbo de colisión contra la Tierra.

Fuente:

NCYT

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